 Tengo un perro mediano, pero no creo que el verdadero problema para que viaje en metro sea si es pequeño, mediano o grande. El problema es que los perros deben estar educados para que puedan viajar sin crear incomodidades a los pasajeros.
Hay gente que teme a los perros; por lo tanto, habría que evitar sentarse a su lado. El comportamiento del animal debería ser impecable, sin molestar. Para ello, hay muchas fórmulas: una educación desde muy joven o llevarlo atado dando mucha más tranquilidad a los pasajeros. He viajado mucho por Bruselas, donde el perro va perfectamente acomodado tanto en tranvías como en autobuses o en metro y no pasa nada. Esos canes se colocan debajo del asiento de su dueño y nadie se entera de que están, salvo cuando salen o entran. Estoy a favor de que puedan viajar, siempre con una educación exquisita, sin incordiar a los pasajeros, dando prioridad a éstos, y vigilando, por supuesto, los posibles excrementos que pudiesen hacer.
|